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Dignidad Mexicana

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Donald Trump insultó a nuestro país las veces que pudo y como quiso, y esto es entendible, pues sus comentarios no recibían freno alguno, ya que, el gobierno mexicano tenía respuestas muy endebles, por no decir cobardes, ante los insultos que afectaban la dignidad de los mexicanos dentro y fuera del territorio.

En el momento más álgido de estas agresiones, Videgaray le comentó a Peña Nieto, la brillante idea de invitar a Trump a los Pinos cuando éste todavía era candidato. Peña accedió. Obviamente, la decisión no fue muy bien vista; pues, ¿Quién en su sano juicio, decide recibir a su agresor en su casa?

Gracias a: Dios, Wikileaks, y una intervención rusa; el tiempo le dio la razón a Videgaray. Trump se volvió presidente, sin embargo, no se mesuró en sus comentarios, siguió con la misma política antimexicanos, y con la promesa de campaña que lo puso en la silla que ocupa hoy, construir el muro fronterizo que pagará México. El gobierno de Peña se dejó pegar.

Después de un año y tres meses de insultos directos a México, Peña decidió responder.

Siempre he criticado la ineficiencia, e ineptitud del actual gobierno, pero hoy, por primera y quizá última vez, puedo decir que Enrique Peña Nieto se comportó como un verdadero presidente.

Tocó la sensibilidad de Donald Trump al decirle: “Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna- de sus leyes o de su congreso- diríjase a ellos, no a los mexicanos”. Culminando con una frase que realmente inspira, “Nada, ni nadie está por encima de la dignidad de México”.

Ante las continuas agresiones que el presidente más naranja del mundo ha decidido emprender en contra de México, lo mejor que podemos hacer es unirnos sin importar la ideología o partido político al cual apoyemos, pues es nuestra dignidad la que está siendo agredida.

Hagamos a un lado esas diferencias que hoy nos separan, las que definen si somos panistas, priistas, perredistas, morenistas, si gritamos con la izquierda o la derecha, si queremos cambio o continuidad, hoy, más que nunca, debemos ser una misma voz que grite, motive y exija el respeto que no solamente merecemos, sino el que nos pertenece, y el cual nada ni nadie, sea extranjero o compatriota, gobernante o gobernado, debe quitarnos nunca.

Algunos tenemos la firme convicción, aunque por ello nos llamen ingenuos y soñadores, que algún día, tarde o temprano, los tiranos perecerán en su propio orgullo y ego, entonces tomaremos la palabra nosotros, los demócratas, liberales, soñadores, ideólogos, quienes creemos con un futuro mejor sin muros ni distinciones.

Y si Donald Trump decide enviar a sus cuatro mil militares a la frontera o insultar de nueva cuenta a México, es mejor que le hagan saber que el cielo, a nuestra patria querida, un soldado en cada hijo le dio