Seis exposiciones del INAH presentadas en España, Francia y China han acercado el patrimonio arqueológico de México a 3.8 millones de personas, mientras un nuevo hallazgo en Chiapas aporta 179 piezas a la investigación sobre la antigua cultura zoque.

El patrimonio arqueológico mexicano ha emprendido una nueva ruta internacional. Seis exposiciones organizadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia han reunido a 3.8 millones de visitantes en España, Francia y China, de acuerdo con el balance presentado este viernes por el Gobierno de México.

La cifra fue dada a conocer durante la conferencia matutina encabezada por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum. El director general del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, explicó que las muestras han permitido presentar en el extranjero piezas y conocimientos relacionados con las antiguas civilizaciones y los pueblos originarios de México.

El acumulado de visitantes surge de seis exposiciones. La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, presentada en España, registró 375 mil asistentes; Mexica. Regalos para los dioses del Templo Mayor, en Francia, alcanzó 200 mil. En China, Mesoamérica antigua. Naturaleza y arte reunió 200 mil visitantes, mientras Jaguar, tótem de Mesoamérica llegó a 1.2 millones y Mayas. Ceiba y cosmos a 1.5 millones.

La exposición más reciente, Espacios Sagrados. Civilizaciones del México Antiguo, abrió en el Museo de Shanghái el pasado 8 de julio y ya suma 300 mil visitantes. La suma de las seis cifras reportadas alcanza 3.775 millones de personas, cantidad que el Gobierno redondea a 3.8 millones.

La dimensión de estas muestras revela el interés que existe fuera de México por las culturas mesoamericanas. Pero también representa un reto para las instituciones responsables de prestar, trasladar, conservar y exhibir piezas que forman parte de un patrimonio que, en muchos casos, tiene miles de años de antigüedad.

En Shanghái, por ejemplo, la exposición reúne piezas de las culturas olmeca, teotihuacana, maya y mexica. Para esta muestra fueron enviadas 804 piezas: 745 pertenecientes a acervos del INAH, 46 del Museo de Arqueología de Xalapa y 13 del Museo Amparo de Puebla.

Entre los objetos que más llaman la atención se encuentran la escultura de Mictlantecuhtli localizada en el Templo Mayor, el llamado Señor de las Limas de tradición olmeca, el ajuar funerario de K’inich Janaab’ Pakal descubierto en Palenque y una representación de un ancestro fundador localizada bajo el Templo de la Serpiente Emplumada en Teotihuacan.

La Jornada señaló que el intercambio cultural con China forma parte de una estrategia diplomática que podría incluir también la llegada de exposiciones arqueológicas chinas a México. El objetivo, según explicó Vázquez Herrera, es establecer un intercambio patrimonial entre dos países con antiguas tradiciones culturales.

La internacionalización del patrimonio ocurre mientras el INAH continúa ampliando sus investigaciones dentro del territorio mexicano. Uno de los ejemplos más recientes apareció en Chiapas, donde especialistas documentaron la denominada Cueva Mundo Zoque, un espacio ceremonial que permaneció protegido durante siglos gracias a su difícil acceso.

En el interior fueron localizados 13 depósitos rituales con 179 piezas prehispánicas. El hallazgo se produjo en el municipio de Cintalapa, cerca del Arco del Tiempo, en el cañón del río La Venta. El sitio fue reportado al INAH en enero por el guía local Jairo Díaz Barreiro y los trabajos de verificación y registro se realizaron entre febrero y junio.

La Secretaría de Cultura confirmó que los materiales corresponden preliminarmente al Clásico Tardío regional, entre los años 600 y 900 después de Cristo. Entre los objetos aparecen incensarios, urnas-efigie y cajetes, varios de ellos decorados con representaciones de jaguares, tecolotes y serpientes.

La investigación apunta a que la cueva no fue utilizada como vivienda. De acuerdo con el arqueólogo Josuhé Lozada Toledo, la disposición de las ofrendas y las características del lugar indican un uso ceremonial relacionado con rituales propiciatorios de lluvia y fertilidad agrícola. El sitio, por tanto, ofrece una ventana poco común hacia las prácticas religiosas y la cosmovisión de las antiguas comunidades zoques.

El hallazgo ha sido considerado por el INAH como uno de los registros arqueológicos más importantes de las últimas décadas en esa región de Chiapas. El difícil acceso de la cueva, que requiere un descenso de más de 10 metros, habría contribuido a mantener los materiales fuera del alcance del saqueo durante siglos.

El País destacó que la investigación continuará mediante técnicas como la fotogrametría tridimensional y otros estudios especializados. También se prevé analizar el contenido de algunos recipientes para determinar si conservan residuos de sustancias utilizadas durante las ceremonias, como copal, cenizas u otros materiales.

La relación entre ambos anuncios —las exposiciones internacionales y el hallazgo en Chiapas— resulta significativa. Mientras miles de personas conocen piezas mexicanas en museos de otros países, los arqueólogos continúan descubriendo nuevos elementos dentro del territorio nacional que ayudan a explicar de dónde provienen esas culturas y cómo vivían, pensaban y realizaban sus ceremonias.

Y es que el patrimonio no está compuesto únicamente por piezas que pueden colocarse en una vitrina. También forman parte de él los contextos arqueológicos, las cuevas, los paisajes, los conocimientos tradicionales y las historias de las comunidades que han mantenido una relación con esos territorios durante generaciones.

La protección del sitio de Cintalapa será ahora tan importante como el descubrimiento. El INAH informó que trabaja junto con la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Turismo de Chiapas y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas para preservar la cueva y continuar con las investigaciones sin alterar su contexto.

La verdad es que el éxito de las exposiciones internacionales y el hallazgo de Mundo Zoque muestran dos caras de una misma tarea. México busca que el mundo conozca su riqueza arqueológica, pero al mismo tiempo necesita garantizar que los vestigios que permanecen bajo tierra, en cuevas o en comunidades sean investigados y protegidos con el mismo cuidado.

Con 3.8 millones de visitantes acumulados en seis exposiciones y un nuevo conjunto de 179 piezas en proceso de estudio, el patrimonio mexicano vuelve a ocupar un lugar destacado dentro de la conversación cultural internacional. La siguiente tarea será convertir ese interés en conocimiento, conservación y una relación cada vez más estrecha entre las instituciones, los investigadores y las comunidades que resguardan esta memoria.

 

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