El Senado mexicano aprobó una nueva Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales que reconoce a los animales como seres sintientes y establece obligaciones y sanciones a nivel nacional, mientras que la regulación de las corridas de toros y las peleas de gallos quedó en el ámbito de las entidades federativas.
El Senado de la República aprobó el 29 de septiembre una nueva Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales, con la que México establece un marco nacional para regular el trato hacia los animales y coordinar las responsabilidades de la Federación, los estados y los municipios.
El dictamen recibió 115 votos a favor y uno en contra. Tras su aprobación en la Cámara alta, el proyecto fue enviado a la Cámara de Diputados, donde deberá continuar el procedimiento legislativo antes de que pueda convertirse en legislación vigente.
Uno de los cambios centrales consiste en reconocer expresamente a los animales como “seres sintientes y sujetos de cuidado”. La nueva legislación establece principios y obligaciones relacionados con su protección, bienestar y trato digno en ámbitos que incluyen los animales de compañía, producción, trabajo, exhibición, investigación, enseñanza y espectáculos.
La iniciativa deriva de la reforma constitucional publicada en diciembre de 2024, mediante la cual se incorporaron disposiciones sobre protección y cuidado animal en los artículos 3, 4 y 73 de la Constitución. La reforma constitucional también otorgó al Congreso de la Unión facultades para establecer una legislación general en esta materia.
El nuevo marco contempla la creación de una Estrategia Nacional de Bienestar Animal, programas específicos en las entidades federativas, un subsistema de información y un Registro Nacional de Animales de Compañía. También establece un padrón de personas infractoras y distribuye competencias entre los distintos órdenes de gobierno.
Entre las disposiciones se encuentran medidas relacionadas con la tenencia responsable, esterilización, vacunación, adopción, rescate y atención de animales víctimas de maltrato. La legislación también establece obligaciones para quienes mantienen animales bajo su cuidado y contempla mecanismos para atender situaciones de abandono.
El texto establece además sanciones administrativas y económicas para diferentes conductas de maltrato y crueldad. De acuerdo con la información presentada durante el debate legislativo, las multas pueden alcanzar montos equivalentes a miles de unidades de medida, además de contemplarse medidas como arresto administrativo, clausuras, decomisos y otras consecuencias previstas por la normativa.
La ley también incorpora principios relacionados con los llamados cinco dominios del bienestar animal: nutrición, ambiente, salud, comportamiento y estado mental. Con ello, el concepto de bienestar se plantea más allá de garantizar que un animal permanezca con vida y considera las condiciones en las que se desarrolla.
Uno de los puntos que generó mayor discusión fue el tratamiento de los espectáculos en los que participan animales. Durante la discusión en el Senado se aprobó una reserva al artículo 78 que dejó en manos de las entidades federativas la regulación de las corridas de toros y las peleas de gallos.
En consecuencia, la legislación general no establece una prohibición nacional de esas actividades. Su regulación continuará dependiendo de las disposiciones que adopten los congresos locales dentro del marco de sus respectivas competencias.
La situación ya es diferente entre entidades federativas. Sonora prohibió las corridas de toros en 2013; Guerrero adoptó una prohibición en 2014 y Coahuila hizo lo propio en 2015. Quintana Roo estableció posteriormente restricciones tanto para las corridas como para las peleas de gallos. Michoacán prohibió en 2025 las corridas de toros y otros espectáculos violentos con animales, aunque mantuvo una regulación diferente para las peleas de gallos.
La Ciudad de México siguió una vía distinta en 2025. El Congreso capitalino aprobó un esquema denominado “espectáculos taurinos sin violencia”, que prohíbe las lesiones y la muerte del toro durante el espectáculo y establece condiciones específicas para la realización de estas actividades.
La diversidad de regulaciones estatales explica parte de la importancia de la nueva legislación general. El objetivo del ordenamiento federal es establecer una base común de protección animal y definir las competencias de cada nivel de gobierno, aunque deja determinados asuntos, como los espectáculos taurinos y las peleas de gallos, a la legislación local.
El debate también involucró a representantes de sectores relacionados con la tauromaquia. La incorporación de la reserva fue interpretada por Tauromaquia Mexicana como una señal de que el ámbito de regulación permanecerá en los estados. Por otra parte, organizaciones y legisladores que impulsan una mayor protección animal han planteado históricamente restricciones más amplias para espectáculos considerados violentos.
Estas posiciones reflejan una discusión jurídica y social que continuará en el ámbito estatal. La nueva ley establece un marco nacional de bienestar animal, pero no resuelve de manera uniforme la regulación de todas las actividades que involucran animales.
El siguiente paso corresponde a la Cámara de Diputados. Si el proyecto es aprobado también por esa Cámara, deberá completarse el procedimiento constitucional correspondiente para su promulgación y publicación. Hasta entonces, el texto aprobado por el Senado no constituye por sí mismo una ley general vigente.
La aprobación representa, en cualquier caso, un nuevo momento en la evolución del marco jurídico mexicano sobre protección animal. El reconocimiento de los animales como seres sintientes, la creación de instrumentos nacionales de información y coordinación y el establecimiento de sanciones buscan superar la dispersión normativa que durante años caracterizó esta materia.

