Israel vota el 27 de octubre: qué está en juego y por qué ningún bloque tiene asegurada la mayoría

Notipress.-  Israel celebrará este martes 27 de octubre de 2026 sus primeras elecciones parlamentarias desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las posteriores guerras en Gaza, Líbano e Irán. El primer ministro Benjamin Netanyahu buscará mantenerse en el poder frente a una oposición encabezada por el exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa y exfuncionario del actual primer ministro, Gadi Eisenkot, en una contienda marcada por encuestas contradictorias y dificultades para construir una mayoría parlamentaria.

Más de 7,3 millones de ciudadanos están habilitados para votar en unos comicios que también pondrán a prueba el respaldo al gobierno saliente. La seguridad nacional, el costo de vida, el servicio militar y las relaciones internacionales forman parte de las principales preocupaciones del electorado.

Netanyahu y Eisenkot encabezan la disputa electoral

Netanyahu, líder del partido de derecha Likud, busca prolongar su trayectoria como primer ministro, cargo que ocupó entre 1996 y 1999, de 2009 a 2021 y desde 2022. Su principal rival es Eisenkot, exjefe del Estado Mayor israelí y fundador de Yashar, una formación de centro-derecha.

Eisenkot integró el gabinete de guerra de Netanyahu hasta su renuncia en 2024. Su campaña ha exigido responsabilidades por los fallos de seguridad que permitieron el ataque de Hamás. El conflicto también afectó personalmente al dirigente: su hijo Gal, de 25 años, murió combatiendo en Gaza en diciembre de 2023.

La oposición incluye además al ex primer ministro Naftali Bennett, al ex ministro de Defensa Avigdor Lieberman y a Yair Golan, líder del partido Demócratas. Aunque comparten su oposición a Netanyahu, mantienen diferencias sobre quién debería encabezar un eventual gobierno.

Qué dicen las encuestas sobre las elecciones en Israel

Los sondeos muestran escenarios diferentes. La encuesta más reciente del medio israelí, Canal 12, asigna 23 escaños a Yashar y 21 al Likud. En cambio, el Canal 14, cercano a Netanyahu, proyecta 30 bancas para el oficialismo y aproximadamente 20 para Eisenkot.

La mayoría de las encuestas sitúa al bloque de Netanyahu, integrado por Likud, dos partidos de extrema derecha y dos formaciones ultraortodoxas, entre 49 y 55 escaños.

La división entre los partidos opositores dificulta la construcción de una alternativa parlamentaria. Algunos dirigentes incluso han descartado acuerdos con las formaciones árabes, cuyo respaldo o abstención podría resultar necesario.

Cómo funciona el sistema electoral israelí

En Israel, los ciudadanos votan por listas de partidos políticos, no directamente por un candidato a primer ministro. El Parlamento, denominado Knésset, tiene 120 escaños distribuidos mediante representación proporcional. Para formar gobierno se necesita una mayoría de al menos 61 diputados.

En estas elecciones se registraron 37 listas, aunque las encuestas indican que entre 11 y 13 superarían el umbral mínimo del 3,25% de los votos necesario para ingresar al Parlamento.

Esta regla convierte a los partidos pequeños en actores decisivos. Una diferencia de pocos miles de sufragios puede determinar si una formación obtiene representación o queda excluida.

La participación de los ciudadanos árabes-israelíes también podría modificar el reparto de bancas. En 2022, su participación fue del 53,2%, frente al 70,6% general. Para estos comicios, las encuestas prevén que supere el 60%.

Si ningún bloque alcanza los apoyos necesarios, podrían negociarse acuerdos de unidad, formarse un gobierno minoritario o convocarse nuevas elecciones.

Economía, seguridad y servicio militar entre las preocupaciones

Aunque las consecuencias del 7 de octubre ocupan un lugar importante en la campaña, las preocupaciones económicas también influyen en el voto.

La encuesta del Canal 12 señala que el 21% de los consultados considera la economía y el costo de vida como su principal prioridad. Le siguen el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, con 17%; los fallos relacionados con el ataque de Hamás, con 14%; y la guerra con Irán, con 10%.

El debate militar resulta especialmente sensible por las exenciones que históricamente han beneficiado a los hombres ultraortodoxos dedicados a estudios religiosos. Los partidos opositores proponen extender las obligaciones del servicio militar.

El tema de la economía también generó controversia cuando Netanyahu planteó estudiar criptomonedas y tecnología blockchain ante posibles sanciones bancarias internacionales. El Banco de Israel rechazó esa posibilidad y sostuvo que “las criptomonedas no pueden servir como medio para eludir las sanciones”. Eisenkot criticó la propuesta, a la que llamó “BibiCoin”, y la calificó como una “amenaza para la seguridad nacional”.

Qué impacto podrían tener las elecciones de Israel a nivel internacional

El resultado de las elecciones israelíes también podría influir en las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, Europa y los países de Medio Oriente. Las guerras en Gaza y Líbano, el conflicto con Irán y la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania han incrementado las tensiones internacionales.

Netanyahu cuenta con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump, quien confirmó su “respaldo total y absoluto” al primer ministro, aunque la percepción de Israel entre los ciudadanos de Estados Unidos se ha deteriorado. Una encuesta del Pew Research Center de marzo de 2026 reveló que el 60% de los adultos estadounidenses consultados tenía una opinión desfavorable del país.

En Europa, varios gobiernos han reconocido al Estado palestino y adoptado sanciones relacionadas con los asentamientos israelíes. Además, Netanyahu enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Si Netanyahu continúa en el poder con sus actuales aliados, es posible que se profundicen las tensiones con los gobiernos occidentales por la expansión de los asentamientos israelíes y las políticas hacia los palestinos. En cambio, una coalición encabezada por Eisenkot podría facilitar un acercamiento con algunos gobiernos occidentales, aunque no necesariamente implicaría cambios profundos en la política hacia Palestina.

Tanto Netanyahu como Eisenkot han rechazado la creación de un Estado palestino. Por ello, independientemente del próximo primer ministro, seguirán pendientes cuestiones como la reconstrucción de Gaza, el futuro de Hamás y la situación de seguridad en Cisjordania.