Notipress.- Elegir alimentos únicamente por su índice glucémico puede llevar a decisiones que no consideran su verdadero aporte nutricional
¿Puede un pastel tener un índice glucémico menor que un camote y, aun así, ser una opción menos nutritiva? Esta comparación muestra una de las limitaciones de un indicador utilizado para evaluar cómo los carbohidratos afectan los niveles de azúcar en sangre.
Entre los aspectos abordados por el Hospital Houston Methodist en información exclusiva para NotiPress aparecen las limitaciones del índice glucémico y su interpretación. Kelly Gaines, nutrióloga de la institución, advierte que elegir productos únicamente por sus valores glucémicos puede dejar fuera otros aspectos importantes de la alimentación.
“Que un alimento tenga un índice glucémico bajo no significa necesariamente que sea una opción saludable”, señala la especialista en nutrición.
Por qué algunos alimentos saludables tienen índices glucémicos elevados
El índice glucémico clasifica los alimentos con carbohidratos mediante una escala de 0 a 100, según su impacto sobre la glucosa sanguínea. Los valores de 1 a 55 se consideran bajos, de 56 a 69 medios y de 70 a 100 altos.
Sin embargo, algunas comparaciones muestran por qué esta clasificación puede resultar insuficiente para determinar qué alimentos conviene incorporar a la dieta. Por ejemplo, un pastel de vainilla con glaseado registra un índice glucémico de 46, mientras los camotes horneados alcanzan 94.
Gaines explica que estas diferencias no necesariamente corresponden al contenido de vitaminas, minerales y fibra aportadas por cada alimento. Además, el indicador utiliza cantidades estandarizadas de carbohidratos, sin considerar las porciones que habitualmente consumen las personas.
Otro factor relevante es la preparación, porque cocinar demasiado ciertos alimentos puede facilitar su digestión y acelerar la liberación de glucosa. En el caso de la pasta, una cocción al dente puede reducir su índice glucémico frente a una preparación más prolongada.
La especialista también señala que combinar carbohidratos con proteínas, grasas y otros componentes puede modificar la velocidad de su digestión.
Una alternativa para organizar las comidas sin contar cada carbohidrato
Frente a estas limitaciones, Gaines recomienda prestar mayor atención a los alimentos enteros y mínimamente procesados, en lugar de concentrarse exclusivamente en cifras.
“En lugar de que alguien trate de enfocarse en el índice o la carga glucémica de cada alimento por separado, prefiero que se concentre en comer más alimentos enteros y mínimamente procesados”, señala la nutrióloga Gaines.
Entre las alternativas mencionadas aparece el método del plato, una estrategia que permite visualizar las proporciones de distintos grupos alimenticios durante las comidas.
Dicho enfoque propone ocupar la mitad del plato con verduras sin almidón y reservar una cuarta parte para proteínas magras. La cuarta parte restante corresponde a cereales integrales, verduras con almidón o leguminosas, como frijoles y lentejas.
Según la especialista del Hospital Houston Methodist, este método también puede adaptarse a comidas fuera de casa, sándwiches y preparaciones que combinan varios ingredientes.


