Las fiestas mexicanas vuelven a las calles de Estados Unidos pese al temor migratorio

Chicago, Nueva York y Los Ángeles recuperaron este septiembre sus celebraciones por la Independencia de México, en comunidades donde la presencia de ICE todavía genera preocupación, pero también una decisión clara de mantener vivas sus tradiciones.

Las calles volvieron a llenarse de banderas mexicanas, música, mariachis y danzas folclóricas en distintas ciudades de Estados Unidos. La celebración de la Independencia de México recuperó parte del espacio público que había perdido el año pasado en algunos lugares, cuando el temor provocado por los operativos migratorios redujo la asistencia e incluso llevó a cancelar eventos.

La vuelta de las fiestas ocurre en un contexto migratorio todavía tenso. Según Reuters, los arrestos realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, conocido como ICE, llegaron a casi 51.000 durante agosto de 2026, el tercer máximo mensual consecutivo. La agencia también reportó que más de tres cuartas partes de los detenidos recientes no tenían antecedentes penales.

En Chicago, el regreso de El Grito fue especialmente significativo. El festival volvió a Grant Park después de que su edición de 2025 fuera cancelada debido a preocupaciones de seguridad relacionadas con las operaciones federales de inmigración.

CBS Chicago informó que organizadores y comerciantes esperaban recuperar el movimiento económico y comunitario perdido durante el último año. En Pilsen, por ejemplo, Javier Yáñez, director ejecutivo de la Cámara de Comercio del barrio, describió la celebración como una manera de reconocer a las personas que mantienen viva la herencia mexicana a través de su trabajo.

La actividad también regresó a Little Village, donde el desfile de la calle 26 alcanzó su edición número 55. Bandas musicales, grupos de ballet folclórico, charros, escuelas, negocios y organizaciones comunitarias recorrieron el tradicional corredor comercial.

La recuperación de estas celebraciones tiene una dimensión que va más allá de una fiesta nacional. Para muchos residentes, los desfiles funcionan también como espacios de encuentro. Son una especie de plaza pública de la comunidad: allí coinciden generaciones que nacieron en México con otras que crecieron en Estados Unidos, pero que mantienen vínculos familiares y culturales con el país.

En Nueva York, esa presencia se hizo visible en Sunset Park, Brooklyn, donde cientos de personas participaron en el desfile de Independencia de México. El alcalde Zohran Mamdani asistió como gran mariscal y, según medios locales, se convirtió en el primer alcalde de la ciudad en marchar en esta celebración.

La participación de Mamdani ocurrió además en medio de un debate migratorio activo. Nueva York, junto con otras ciudades y gobiernos locales, presentó una demanda contra una nueva norma federal relacionada con la denominada carga pública y los criterios que podrían utilizarse para evaluar solicitudes de visas y residencias. El País informó que la medida está prevista para entrar en vigor el 18 de septiembre.

En Los Ángeles, el desfile de East Los Angeles volvió a recorrer el bulevar César Chávez el 13 de septiembre. El Comité Mexicano Cívico Patriótico confirmó la realización de la celebración, que cuenta con décadas de historia y reúne bandas escolares, grupos folclóricos, unidades ecuestres y carrozas representativas de distintos estados de México.

El Departamento de Asuntos Culturales de Los Ángeles también incluyó el desfile en su calendario oficial y destacó su carácter comunitario y familiar. La celebración forma parte de una tradición que se ha mantenido durante generaciones en una de las zonas con mayor presencia mexicana de la región.

El contraste es evidente. Mientras en algunas comunidades la preocupación por las operaciones migratorias continúa afectando la vida cotidiana, las celebraciones patrias recuperan espacios abiertos y vuelven a congregar a miles de personas.

La situación de los músicos mexicanos también refleja esa tensión. En Texas, las recientes detenciones de algunos mariachis han generado preocupación entre familiares y colegas. Sin embargo, no existen indicios de que hayan sido detenidos por ser músicos o mariachis. El temor, en este caso, está relacionado con el contexto más amplio de las operaciones migratorias y sus posibles consecuencias para las familias.

El regreso de las fiestas tampoco significa que el miedo haya desaparecido. Lo que muestran las celebraciones de este año es algo más complejo: comunidades que intentan recuperar espacios de convivencia sin ignorar el escenario migratorio que las rodea.

La coincidencia con el inicio del Mes Nacional de la Herencia Hispana añade otro elemento. Associated Press recordó que esta conmemoración se extiende del 15 de septiembre al 15 de octubre y reconoce las aportaciones culturales e históricas de las comunidades hispanas en Estados Unidos.

Así, entre banderas tricolores, música de mariachi y calles convertidas en escenarios improvisados, la Independencia de México volvió a ocupar un lugar visible en varias ciudades estadounidenses. La celebración no borra las preocupaciones de las familias migrantes, pero sí demuestra que las tradiciones pueden encontrar nuevas formas de permanecer incluso en tiempos de incertidumbre.