La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que antes de terminar su gobierno los pasajeros podrán viajar en un tren moderno entre Monterrey y la Ciudad de México, dentro de un ambicioso proyecto ferroviario que busca recuperar la conexión del centro con el norte del país.
La recuperación del tren de pasajeros en México vuelve a tomar velocidad y el Gobierno federal ha puesto una fecha ambiciosa sobre la mesa. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que antes de concluir su administración será posible viajar en tren desde Monterrey hasta la Ciudad de México y Nuevo Laredo, una promesa que forma parte de una red ferroviaria mucho más amplia.
Durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno en Nuevo León, Sheinbaum defendió la recuperación del transporte ferroviario como una herramienta para mejorar la conectividad y generar desarrollo económico alrededor de las estaciones.
“Antes de que acabe el Gobierno van a poder ir en tren, moderno, rápido, de Monterrey hasta la Ciudad de México y hasta Nuevo Laredo”, afirmó la mandataria, al destacar que la infraestructura ferroviaria puede convertirse también en un detonador de actividad económica para las comunidades por donde pasen las nuevas rutas.
El proyecto central para conectar al norte es el llamado Tren del Norte. La primera fase contempla la ruta Saltillo-Nuevo Laredo, de 396.3 kilómetros, con estaciones previstas en Derramadero, Saltillo, Ramos Arizpe, García, Las Torres, Salinas Victoria, Bustamante, Lampazos, Anáhuac y Nuevo Laredo.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes reportó en abril que esta ruta tendría una demanda estimada de alrededor de 20 mil pasajeros diarios. Además, el Gobierno federal prevé que el recorrido opere con trenes capaces de alcanzar velocidades de hasta 200 kilómetros por hora.
La obra ya no se encuentra únicamente en la etapa de planeación. Existen trabajos de ingeniería, estudios geotécnicos, desmonte y despalme en distintos puntos, mientras que en la zona metropolitana de Monterrey se construyen tramos, viaductos y estaciones. El Gobierno federal también inició desde 2025 trabajos en el tramo que conecta la zona de Saltillo con Nuevo Laredo.
Uno de los recorridos con mayor impacto regional será el de Monterrey a Nuevo Laredo. La SICT estima que ese trayecto podrá realizarse en menos de dos horas, mientras que desde Saltillo el viaje hasta la frontera tendría una duración aproximada de tres horas y media.
La conexión completa con la Ciudad de México, sin embargo, requiere algo más que terminar el tramo Saltillo-Nuevo Laredo. El sistema debe enlazarse con las rutas que vienen desde el centro del país. El proyecto contempla los tramos Ciudad de México-Querétaro, Querétaro-San Luis Potosí y San Luis Potosí-Saltillo, que permitirían cerrar progresivamente el recorrido hacia Monterrey y Nuevo Laredo.
Ahí se encuentra uno de los principales desafíos de la promesa presidencial. Mientras el tramo Saltillo-Nuevo Laredo ya está en construcción, Querétaro-San Luis Potosí y San Luis Potosí-Saltillo forman parte de etapas posteriores del programa ferroviario. De acuerdo con la información oficial más reciente, esos proyectos se encontraban en fases de estudios, ingeniería o preparación para licitación.
La propia Presidencia había planteado previamente que el objetivo del proyecto México-Nuevo Laredo era tener la conexión completa en 2029, aunque algunos tramos entrarían en operación antes. La ruta Ciudad de México-Querétaro tiene como meta comenzar a operar en 2027, mientras que Saltillo-Nuevo Laredo también tiene una fecha objetivo de operación en la segunda mitad de ese año.
El Gobierno federal ha dividido la recuperación ferroviaria en cuatro fases. La primera incluye AIFA-Pachuca, Ciudad de México-Querétaro, Querétaro-Irapuato y Saltillo-Nuevo Laredo. Las fases siguientes contemplan conexiones como Querétaro-San Luis Potosí, San Luis Potosí-Saltillo e Irapuato-Guadalajara, entre otras rutas que permitirán ampliar gradualmente la red.
El proyecto no se limita a construir vías. La administración federal contempla trenes diésel-eléctricos para buena parte de las rutas del norte, estaciones principales y secundarias, sistemas de señalización, telecomunicaciones, talleres y bases de mantenimiento. La intención es que se trate de una red de pasajeros con infraestructura propia y velocidades máximas de entre 160 y 200 kilómetros por hora.
La apuesta también tiene una dimensión económica. Las autoridades sostienen que las nuevas rutas permitirán conectar ciudades industriales, facilitar los desplazamientos regionales y estimular actividades alrededor de las estaciones. En el caso de Nuevo León, incluso los gobiernos municipales ya trabajan con la Federación en estudios de ordenamiento territorial para anticipar el impacto urbano de las futuras estaciones.
Durante su discurso en Nuevo León, Sheinbaum también aprovechó para defender su política de relación con Estados Unidos. Ante las tensiones recientes con Washington, sostuvo que México busca mantener una relación de cooperación con su principal socio comercial, pero sin aceptar una posición subordinada.
La presidenta resumió esa postura con una frase que se ha convertido en uno de los ejes de su discurso exterior: “cooperación siempre, subordinación nunca”. También recordó episodios históricos de colaboración entre ambos países, como la relación entre Benito Juárez y Abraham Lincoln y la que mantuvieron Franklin D. Roosevelt y Lázaro Cárdenas.
En el caso del tren, la apuesta también está relacionada con esa integración económica. Monterrey y su zona metropolitana forman uno de los principales polos industriales de México, mientras que Nuevo Laredo constituye un punto estratégico para el comercio con Estados Unidos. Una conexión ferroviaria de pasajeros entre estas ciudades y el centro del país podría reforzar la movilidad en una región donde la actividad industrial y comercial crece rápidamente.
La promesa presidencial tiene, por tanto, un calendario concreto, pero también una condición: que las distintas fases de construcción avancen sin retrasos importantes. La infraestructura necesaria para unir directamente a la Ciudad de México con Monterrey todavía depende de varios tramos que se encuentran en diferentes etapas de desarrollo.
Si el calendario se cumple, antes de que termine la administración de Sheinbaum México podría volver a tener una conexión ferroviaria de pasajeros de larga distancia entre el centro y el norte, algo que parecía lejano después de décadas de predominio del transporte aéreo y carretero.
El reto será pasar de la promesa a la operación. Porque una cosa es colocar vías y levantar estaciones, y otra muy distinta es poner en marcha un servicio seguro, puntual y competitivo. En los próximos años se conocerá si el Tren del Norte logra convertirse en esa nueva columna ferroviaria que el Gobierno federal promete para conectar a México de sur a norte.


