La cruz metálica que durante décadas ha identificado la cumbre del Aneto, el pico más alto de los Pirineos, fue reinstalada el 31 de octubre mediante un operativo aéreo coordinado por el Ayuntamiento de Benasque. El símbolo, que había sido cortado y arrojado por una ladera en abril, fue recuperado por la Guardia Civil y posteriormente reparado para devolverlo a su emplazamiento original, a 3.404 metros de altitud.
La cima del Aneto, en el Pirineo aragonés, vuelve a tener la cruz metálica que la ha caracterizado desde 1951. Después de permanecer varios meses fuera de su ubicación debido a un acto vandálico, el símbolo fue trasladado nuevamente hasta la cumbre el pasado sábado 31 de octubre, mediante un helicóptero contratado por el Ayuntamiento de Benasque.
La operación permitió recuperar la imagen tradicional de uno de los lugares más emblemáticos del montañismo español. La estructura, que mide más de tres metros de altura y pesa cerca de 100 kilogramos, había desaparecido en abril, cuando varios montañeros alertaron de que había sido cortada por su base y arrojada montaña abajo.
La Guardia Civil confirmó entonces la desaparición e inició las investigaciones correspondientes. El 16 de junio, efectivos del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de Benasque y de la Unidad Aérea de Huesca localizaron la cruz semienterrada en la nieve, aproximadamente 200 metros por debajo de la cumbre, mientras participaban en un operativo de rescate no relacionado con su búsqueda.
Después de su recuperación, la pieza quedó bajo custodia de las autoridades y posteriormente fue entregada al Ayuntamiento de Benasque. Los daños ocasionados durante la caída fueron reparados por un herrero de Villanova, quien trabajó para devolverle sus condiciones estructurales antes de su reinstalación.
Un símbolo con más de siete décadas de historia
La cruz fue colocada originalmente en 1951 por iniciativa del Centre Excursionista de Catalunya, con motivo del 75 aniversario de esta entidad montañista. Desde entonces, se convirtió en una referencia visual para quienes alcanzan la cumbre del Aneto, considerada la más elevada de toda la cordillera pirenaica.
Con el paso de los años, el conjunto de la cima incorporó otros elementos religiosos y tradicionales, entre ellos una imagen de la Virgen del Pilar y una representación de San Marcial, patrono de Benasque. Estos símbolos forman parte de la historia del lugar y de la identidad de numerosas generaciones de montañeros que han alcanzado la cumbre.
Sin embargo, la cruz también ha sufrido diversos incidentes. En 1999 fue arrancada de su base por un temporal y, en octubre de 2018, apareció pintada de amarillo. Además, en septiembre de 2023 fue retirada temporalmente para someterla a trabajos de restauración debido al deterioro acumulado por su exposición a las condiciones meteorológicas extremas de la montaña. Tras esos trabajos, volvió a instalarse en agosto de 2025.
El episodio más reciente ocurrió en abril de 2026, cuando fue cortada y arrojada por una ladera. La desaparición provocó numerosas reacciones entre los habitantes del valle de Benasque y las organizaciones vinculadas al montañismo, que reclamaron respeto por un elemento considerado parte de la historia de la montaña.
La iniciativa de un joven montañero francés
Durante el periodo en que la cruz original permaneció desaparecida, un joven francés de 18 años, Maël Le Lagadec, decidió realizar una acción para recuperar la presencia de este símbolo en la cumbre. En mayo ascendió al Aneto después de transportar una cruz de madera de nogal de aproximadamente 35 kilogramos, tallada por él mismo.
La travesía exigió un esfuerzo considerable debido al peso de la estructura y a las condiciones de nieve que presentaba la montaña. El joven consiguió alcanzar los 3.404 metros de altitud y colocar la cruz de madera en la cima, como gesto de respuesta ante la desaparición de la estructura metálica.
No obstante, aquella cruz también fue retirada y posteriormente sufrió otro acto vandálico. Lejos de cerrar el episodio, la iniciativa del joven despertó nuevas muestras de apoyo entre los aficionados al alpinismo y quienes defendían la conservación de los símbolos históricos de la cumbre.
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Benasque impulsó medidas para proteger el conjunto monumental y evitar nuevos daños. Entre las propuestas se encuentra promover su reconocimiento patrimonial y estudiar mecanismos de vigilancia para prevenir futuras agresiones.
Con la reinstalación de la cruz metálica, el Aneto recupera uno de sus elementos más representativos. Su regreso no solo restablece una imagen tradicional de la cumbre, sino que también pone de relieve la importancia de conservar los símbolos que forman parte de la memoria histórica, cultural y montañera del Pirineo.


