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Desde el Olimpo (las dudas del alcalde)

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Desde el Olimpo, cap VII

 

 

I.- 40 días han transcurrido desde que asumió la presidencia municipal de Mérida y de plano, las cosas no han cambiado mucho, la Ciudad está llena de baches, sucia por la maleza y la basura. El alcalde está preocupado, no tiene dinero y la “victimización” ya no es tema que “enganche” a la sociedad. Meditabundo, se echa para atrás en el sillón, extiende las manos en el escritorio que siempre soñó sería de él, piensa que esto es pasajero, aunque está consciente que la situación pronto podría estallar. El alcalde está atrapado en una burbuja de supuestos. Siente que domina la situación, aunque entiende que los meridanos exigen respuestas.

 

II.- ¿Cómo va el asunto mi querida Claudia?-, -ya está Renán, pediremos 16 millones de pesos para hacer el bacheo y recoja de basura-, -bien, vamos a ver si sale, porque el Congreso se puede poner difícil y ya me urge darle solución a esto-, -pero, el gobernador prometió ayudarte ¿no?-, -pues a ver, yo espero que sí, no sé-, -y de ese dinero ¿crees que podamos quedarnos con algo, ya sabes?-, -en la triangulación, claro que sí, no te preocupes-, -bueno mi Claudia, ya sabes que mientras más rápido nos movamos mejor-, -no te preocupes Renán

 

III.- Aunque el alcalde cuenta con un equipo de incondicionales, sabe que en cualquier momento las situaciones anómalas se pueden filtrar a la prensa, está consciente de que tiene en su equipo a muchos “chismosos”. Tiene enemigos dentro del mismo PAN y eso aunque aún no le quita el sueño por el momento, sí le preocupa. El alcalde está aprendiendo a hacer cosas que nunca se imaginó realizar. No se siente cómodo, pero está acostumbrándose a las nuevas situaciones de vida. Una a una van pasando las historias, las humillaciones infligidas a los “cuates”, las traiciones a los “aliados”, los “útiles” pero antidemocráticos mayoriteos en el Cabildo, las mentiras dichas para sostener sus “verdades”, los compromisos con la prensa que ha adquirido y que no tarda en incumplir, en fin.

 

IV.- Renán no sabe a ciencia cierta si puede confiar en Rolando Zapata Bello. Su “padrino” le ha asegurado que el gobernador está “amarrado”, pero el alcalde está “inquieto”. Piensa, ¿será que rompió con Ivonne?, ¿será que la tiene “controlada”?. Por un momento Renán duda, no es un político con oficio, y con frecuencia los “grillos” que lo rodean lo ponen muy nervioso. Renán siente miedo, por su cabeza pasa la idea de que ponerse en las “manos” del gobernador es muy peligroso. Y aunque recupera una pequeña porción de calma, algo le dice que no se puede confiar en un priísta, sobre todo en uno que dicen, es el “cerebro” de la maquinaria tricolor. ¡Ay nanita! …

 

V.- Demasiada cortesía del gobernador Zapata Bello, no es garantía de que se convierta en el promotor de su candidatura en el 2018 …