En México, al menos 45% de los adultos duerme mal
Notipress.- Dormir suficientes horas no siempre significa descansar adecuadamente. Despertar con cansancio, incluso después de una noche completa de sueño, puede estar relacionado con el estrés laboral sostenido, una condición capaz de interferir con la relajación y la calidad del descanso.
“Si duermes suficientes horas y aun así despiertas cansado, podrías estar experimentando burnout. Cuando vivimos bajo presión durante mucho tiempo, al cuerpo se le dificulta relajarse, lo cual puede alterar la calidad del sueño. Este es uno de los motivos por los que, a veces, sentimos que dormimos y no descansamos”, explica para NotiPress el cardiólogo Pelagio Felix.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el burnout en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico en el trabajo que no ha sido gestionado adecuadamente. No lo clasifica como una enfermedad y delimita su aparición específicamente al contexto laboral.
Entre sus principales características se encuentran el agotamiento o falta de energía, el distanciamiento mental del trabajo acompañado de negatividad o apatía y la reducción de la eficacia profesional. Estas manifestaciones permiten distinguir el fenómeno de una sensación aislada de cansancio.
Dormir suficientes horas no garantiza un descanso reparador
En México, la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que la población de 12 años y más duerme, en promedio, 52.5 horas semanales, equivalentes a aproximadamente 7.5 horas diarias.
Sin embargo, la duración del sueño no refleja necesariamente su calidad. De acuerdo con datos de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al menos 45% de los adultos duerme mal y 30% presenta somnolencia diurna excesiva, una condición asociada con mayor riesgo de accidentes vehiculares.
La diferencia entre dormir y descansar adquiere relevancia cuando una persona permanece bajo presión durante periodos prolongados. La dificultad para relajarse puede afectar la calidad del sueño y contribuir a que la sensación de agotamiento continúe después de despertar.
Las exigencias laborales prolongadas también tienen implicaciones para la salud cardiovascular. Estimaciones conjuntas de la OMS y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indican que trabajar 55 horas o más por semana se asocia con un riesgo 35% mayor de sufrir un accidente cerebrovascular y 17% mayor de morir por cardiopatía isquémica, en comparación con jornadas de 35 a 40 horas.
Ambas organizaciones estimaron aproximadamente 745 mil muertes por estas causas asociadas con jornadas laborales extensas en el mundo durante 2016.
Qué hábitos pueden ayudar a mejorar el descanso
Identificar y gestionar las fuentes de estrés constituye una medida importante cuando las exigencias cotidianas interfieren con el sueño. También pueden favorecer el descanso mantener horarios regulares, reducir los estímulos antes de acostarse y acondicionar un entorno cómodo.
“Crear una rutina antes de dormir y tener un buen ambiente de descanso es muy importante. Si crees que presentas burnout, acude con un profesional de la salud”, añade Felix.
En este contexto, la marca Luuna promueve hábitos y espacios orientados al descanso y la desconexión de las exigencias cotidianas. Entre sus productos se encuentra Luuna Original, un colchón que la empresa considera el mejor calificado de México por número de reseñas en plataformas de comercio electrónico.
No obstante, mejorar el entorno para dormir no sustituye la atención médica o psicológica. Cuando el cansancio persiste, afecta las actividades diarias o aparece acompañado de cambios emocionales, acudir con un profesional de la salud permite evaluar sus posibles causas y determinar la atención adecuada.
El agotamiento al despertar puede ser una señal de que las horas de sueño no están proporcionando la recuperación esperada, pero por sí solo no establece un diagnóstico de burnout. Su identificación requiere considerar también las condiciones laborales y las demás manifestaciones del estrés crónico.


