Más de 500 portadoras y portadores de cultura participan en un encuentro gratuito que acerca al público de la Ciudad de México a las expresiones artísticas, gastronómicas y artesanales que distinguen al estado de Tlaxcala.
El Complejo Cultural Los Pinos abrió sus puertas este fin de semana para recibir una amplia muestra del patrimonio cultural de Tlaxcala, en un encuentro que reúne a más de 500 artesanas, cocineras tradicionales, artistas, productores, talleristas y promotores culturales con el propósito de compartir la identidad y las tradiciones de la entidad con visitantes de todo el país.
El festival “Tlaxcala en Los Pinos”, organizado de manera conjunta por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Gobierno de Tlaxcala, se desarrolla los días 22 y 23 de agosto con entrada gratuita y una programación que incluye exhibiciones artesanales, gastronomía tradicional, música, danza, talleres y actividades para toda la familia. De acuerdo con la Secretaría de Cultura federal, el encuentro busca acercar al público al patrimonio vivo del estado y fortalecer el reconocimiento de las comunidades que preservan estos saberes.
Las actividades comenzaron con una vistosa presentación de camadas del tradicional Carnaval de Tlaxcala, una de las expresiones culturales más representativas de la entidad. En el desfile participaron los Chivarrudos de Quilehtla, Popular Payasos, Colores de Tetla y Camino Real de San José Teacalco, agrupaciones que llenaron de música, color y danza los espacios del antiguo recinto presidencial.
Uno de los principales atractivos del festival se encuentra en la Plaza Jacarandas, donde artesanas y artesanos exhiben piezas elaboradas mediante técnicas heredadas por generaciones. Los visitantes pueden apreciar la talavera de San Pablo del Monte, el tallado en madera de Tizatlán, obras elaboradas con totomoxtle, textiles, alfarería y diversos productos que reflejan la riqueza artesanal del estado.
La gastronomía ocupa igualmente un lugar central en esta celebración. Cocineras tradicionales preparan platillos emblemáticos como el mole de matuma de Ixtenco, además de recetas elaboradas con ingredientes que forman parte de la identidad alimentaria tlaxcalteca, entre ellos el maíz, el maguey y otros productos originarios de la región. La propuesta culinaria permite a los asistentes conocer técnicas ancestrales y sabores que continúan formando parte de la vida cotidiana de las comunidades.
Durante la inauguración, la secretaria de Cultura de Tlaxcala, Karen Álvarez Villeda, quien asistió en representación de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, destacó que la presencia del estado en Los Pinos constituye una oportunidad para mostrar la riqueza histórica y cultural de una entidad que ha conservado muchas de sus tradiciones gracias al trabajo de sus comunidades.
La funcionaria subrayó que los pueblos originarios continúan siendo el corazón de la identidad tlaxcalteca y reconoció especialmente el papel de las mujeres como portadoras de conocimientos, técnicas artesanales y tradiciones que han pasado de generación en generación. Asimismo, recordó que manifestaciones como los tapetes de aserrín de la “Noche que Nadie Duerme”, el carnaval, la talavera, la música y la cocina tradicional forman parte del patrimonio cultural que distingue al estado.
Según información difundida por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, este tipo de encuentros forman parte de una estrategia para acercar al público de la capital a la diversidad cultural del país, mediante festivales que permiten a los estados presentar directamente sus expresiones artísticas, gastronómicas y comunitarias. En semanas recientes, entidades como Puebla también participaron en este programa cultural desarrollado en el Complejo Cultural Los Pinos.
Además de promover el turismo cultural, el festival representa una plataforma para fortalecer la economía de cientos de familias artesanas y productoras, quienes encuentran en este espacio una oportunidad para difundir y comercializar su trabajo ante miles de visitantes.
Con esta muestra, Tlaxcala reafirma el valor de sus tradiciones y demuestra que su patrimonio cultural permanece vivo gracias al esfuerzo cotidiano de quienes conservan y transmiten los saberes que dan identidad a uno de los estados con mayor riqueza histórica del país.


